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23/09/2016

Querido diario:

En la clase de hoy hemos seguido trabajando con ritmos, y nos ha resultado más fácil que el otro día. Hemos aprendido que esto se debe a que el aprendizaje es exponencial y sumativo, por lo que como el aprendizaje de la clase anterior fue significativo ya teníamos automatizados los ritmos y al hacerlo realizamos conexiones neuronales en la corteza motor.

Los ritmos con los que estuvimos trabajando eran cuaternarios, sin embargo, al superponer otro ritmo hemos visto que se producía un corto circuito y resultaba complicado hasta que nos acostumbrábamos al nuevo ritmo.  Con el ritmo terciario era más fácil, sin embargo, este cortocircuito se producía sobre todo con el ritmo de cinco.

Este ritmo de cinco ha supuesto un reto para muchos, por lo que se ha producido una descoordinación del grupo, para solventar este problema hemos visto que lo que podemos hacer es una progresión en la velocidad para que no cueste tanto cogerlo. También se pueden hacer grupos heterogéneos para que se enseñen unos a otros.

Los ritmos los tenemos en nuestra cultura por ejemplo el terciario aparece en el valls, el jazz o las sevillanas. En las canciones actuales lo que predomina es el cuaternario, en cuanto al de cinco lo tenemos más interiorizado de los que creemos y se emplea en muchos cánticos de fútbol.

También hemos aprendido a diferenciar entre pulso y ritmo.
El pulso es constante, puede ser más lento o más rápido, pero no varía, sin embargo, el ritmo es cambiante, dinámico son elementos fuertes y débiles.


Para trabajar esto hemos utilizado el cántico de fútbol: 
Es –        pa –         ña –        ra- ra-         rá 

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